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EL DIFÍCIL EQUILIBRIO FISCAL QUE REVELA LA OCDE

Los gobiernos necesitan ingresos, pero también necesitan inversión, empresas y profesionales cualificados. El nuevo informe fiscal de la OCDE muestra hasta qué punto conseguir ambas cosas al mismo tiempo se ha convertido en uno de los grandes retos económicos.

La fiscalidad vuelve a situarse en el centro del debate sobre crecimiento y competitividad.

La OCDE acaba de publicar Tax Policy Reforms 2026, un amplio análisis de las reformas tributarias introducidas o anunciadas durante 2025 en 92 jurisdicciones, incluidos todos los países de la organización.

El escenario que describe resulta especialmente interesante para empresas, inversores y patrimonios.

Los gobiernos afrontan crecientes necesidades presupuestarias mientras intentan, al mismo tiempo, favorecer el crecimiento, estimular la inversión y seguir siendo competitivos internacionalmente.

La pregunta es inevitable:

¿HASTA DÓNDE PUEDE AUMENTAR LA RECAUDACIÓN SIN PERJUDICAR LA INVERSIÓN Y LA COMPETITIVIDAD?


LOS GOBIERNOS BUSCAN INGRESOS… PERO TAMBIÉN CRECIMIENTO

La OCDE identifica dos grandes objetivos que condicionaron las políticas fiscales durante 2025:

  1. Apoyar el crecimiento y la inversión 
  2. Responder a las crecientes presiones presupuestarias.

La deuda pública permanece por encima de los niveles anteriores a la pandemia en la mayoría de los países analizados y los mayores tipos de interés han incrementado el coste de financiarla. 

A lo que hay que añadir presiones estructurales relacionadas, con el envejecimiento demográfico y la financiación de los sistemas de protección social.

Pero esto no significa que todos los países estén simplemente subiendo impuestos, la realidad que refleja la OCDE es bastante más compleja.

Algunas jurisdicciones introdujeron incrementos tributarios sobre bases concretas o determinados sectores. y otras optaron por incentivos fiscales dirigidos a estimular el crecimiento y la inversión, evitando aumentos generalizados.

 

IRPF, CAPITAL Y COTIZACIONES: ¿HACIA DÓNDE SE MUEVE LA FISCALIDAD?

En el Impuesto sobre la Renta, muchas de las medidas destinadas a aumentar la recaudación tuvieron carácter progresivo, incluyendo incrementos de tipos superiores y modificaciones en la tributación de las rentas del capital.

Pero simultáneamente numerosos países redujeron determinadas bases imponibles para aliviar la carga sobre rentas bajas y medias.

Y aparece un dato especialmente revelador: también aumentaron las medidas fiscales destinadas a atraer trabajadores altamente cualificados, personas con elevados patrimonios y nacionales residentes en el extranjero.

En las cotizaciones sociales, por su parte, la OCDE observa una tendencia continuada hacia la ampliación de las bases y el aumento de tipos, vinculada previsiblemente a las presiones demográficas y a las necesidades de financiación de los sistemas de protección social.

 

LA PARADOJA: GRAVAR MÁS Y COMPETIR POR ATRAER AL CONTRIBUYENTE

Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes del informe.

Los países necesitan recaudar, pero al mismo tiempo compiten entre ellos por atraer inversión, empresas, talento y determinados contribuyentes.

La fiscalidad empresarial ofrece un buen ejemplo.

El tipo combinado medio del Impuesto sobre Sociedades se mantuvo prácticamente estable por tercer año consecutivo. Sin embargo, continuaron desarrollándose incentivos fiscales específicos para favorecer inversiones, especialmente en investigación y desarrollo, tecnologías emergentes y sectores considerados estratégicos.

Al mismo tiempo, algunos países aumentaron tipos del Impuesto sobre Sociedades o introdujeron y ampliaron gravámenes dirigidos específicamente a determinados sectores, especialmente bancos e instituciones financieras.

Es una aparente contradicción que resume perfectamente el desafío actual:

RECAUDAR MÁS SIN DEJAR DE RESULTAR ATRACTIVO PARA QUIENES PUEDEN INVERTIR, EMPRENDER, CONTRATAR O TRASLADAR SU ACTIVIDAD ECONÓMICA.


EL CAPITAL Y EL TALENTO TAMBIÉN COMPARAN PAÍSES

En una economía global, las decisiones económicas no se toman únicamente en función de dónde vive una persona o dónde nació una empresa.

Los inversores y las compañías pueden comparar jurisdicciones.

Y la fiscalidad forma parte de esa decisión junto con factores como la seguridad jurídica, estabilidad regulatoria, costes empresariales, acceso a mercados e infraestructuras.

Por eso, desde una perspectiva favorable a la libertad económica, el debate fiscal no debería limitarse a preguntar cuánto puede recaudar un Estado.

También debería preguntarse:

¿QUÉ SISTEMA FISCAL PERMITE FINANCIAR LOS SERVICIOS PÚBLICOS SIN DESINCENTIVAR INNECESARIAMENTE LA INVERSIÓN, EL AHORRO, EL EMPRENDIMIENTO Y LA CREACIÓN DE EMPLEO Y RIQUEZA?

 

MÁS COMPLEJIDAD FISCAL, MÁS NECESIDAD DE PLANIFICACIÓN

Para empresas, empresarios, inversores y patrimonios, el escenario descrito por la OCDE tiene una consecuencia práctica: la planificación tributaria preventiva cobra todavía mayor importancia.

Planificar fiscalmente no significa dejar de pagar los impuestos legalmente exigibles.

Significa anticipar las consecuencias tributarias de una decisión, conocer los incentivos previstos legalmente y estructurar adecuadamente una inversión, operación empresarial o decisión patrimonial.

Y resulta especialmente relevante cuando existen sociedades, activos, inversiones o intereses económicos en diferentes jurisdicciones.

 

FISCALIDAD Y COMPETITIVIDAD: UNA CUESTIÓN QUE IRÁ A MÁS

El informe de la OCDE permite extraer una conclusión clara: la política tributaria se encuentra ante dos necesidades difíciles de conciliar.

Los Estados necesitan ingresos.

Pero las economías también necesitan inversión, empresas, empleo y crecimiento.

Y en un mundo donde el capital y el talento tienen cada vez mayor capacidad para comparar jurisdicciones, la fiscalidad, la seguridad jurídica y la estabilidad regulatoria pueden convertirse en auténticos factores de competitividad.

La cuestión, por tanto, no es simplemente si deben pagarse más o menos impuestos.

La verdadera pregunta es otra:

¿CÓMO RECAUDAR SIN PERJUDICAR LA CAPACIDAD DE UNA ECONOMÍA PARA GENERAR RIQUEZA?

 

ASESORAMIENTO FISCAL NACIONAL E INTERNACIONAL

En DLV&A asesoramos a personas, empresas y patrimonios en materia tributaria nacional e internacional, tanto en el cumplimiento de sus obligaciones fiscales como en la planificación jurídica y tributaria de inversiones, operaciones empresariales y decisiones patrimoniales.

Una correcta planificación previa permite conocer las consecuencias fiscales antes de adoptar una decisión y reducir riesgos dentro del pleno cumplimiento de la legalidad.

¿Tiene inversiones, patrimonio o actividad empresarial en España o en distintas jurisdicciones? Consúltenos.

 

Elaborado por: Javier de la Vega. Abogado y Socio director 


Estudio Jurídico De La Vega y Asociados

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